También conocida como Beijing, la ciudad de Pekín es la capital de la República Popular China. Ciudad milenaria que en la actualidad cuenta con una población de más de 20 millones de habitantes.
La monumentalidad de Pekín tiene su origen en el Palacio Imperial, conocido como “La Ciudad Prohibida” y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987. Ha sido el hogar de 24 emperadores de las Dinastías Ming y Quing entre los siglos XV y XX, siendo en 1.911 cuando dejó de serlo por el inicio de la revolución china. Con más de 800 edificios, su construcción comenzó en el año 1.406 y finalizó en 1.420. Tiene una superficie de 720.000 metros cuadrados donde hay más de 70 edificios palaciegos, claro ejemplo del esplendor que tuvo durante el tiempo en el que los emperadores vivieron.
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Monumentalidad no sólo presente en el Palacio Imperial, también en la Plaza de Tiananmen, la más grande del mundo con una superficie de más de 440.000 metros cuadrados. En esta plaza China ha vivido momentos históricos de gran carga emocional, y es que en 1.949 Mao Zedong declaró constituida la República Popular de China, y 40 años después, en 1.989 fue el escenario de una revuelta contra el Partido Comunista por parte de diversos movimientos integrados por estudiantes y trabajadores que trajo consigo un número de muertes que a día de hoy no se llega a cifrar.
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A 12 kilómetros de Pekín se encuentra el Palacio de Verano, mandado construir en 1.750. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1.998 por la Unesco. Con una superficie de 300.000 metros cuadrados es el máximo reflejo de la arquitectura china que convive con la naturaleza de sus jardines, estanques y colinas.
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