Hace apenas unas decenas de años, el lugar donde hoy se levanta la ciudad de Jiayuguan no era más que otra zona árida e inhóspita del desierto del Gobi. Un entorno difÃcil para la vida cotidiana, pero lleno de ecos de un pasado como único acceso occidental para los antiguos mercaderes de la llamada Ruta de la Seda. Un pasado de frontera, al final de la gran muralla, y un presente de una ciudad valiente que le planta cara al desierto y que es un foco de atracción cada dÃa para más turistas.

La ciudad cuenta con once lagos artificiales que se surten de los glaciares de las montañas Qilian. Lagos que han conseguido que en Jiayuguan llueva un poco más que antes y hacer de la urbe un entorno más habitable y atractivo para sus habitantes y los miles de turistas que, cada año, se acercan a visitar la parte de Muralla China que se encuentra a tan sólo cuatro kilómetros del centro urbano de Jiayuguan. Una parte que supone el trecho final de la inmensa muralla y donde podemos encontrar una de las mejores fortalezas de observación de todas las que se ubican en la totalidad de su recorrido. En la zona también pueden visitarse las coloridas tumbas subterráneas de Weijin, a 20 kilómetros de la ciudad de Jiayuguan, y que es conocida como la mayor galerÃa de arte subterráneo del mundo.
Un lugar suspendido en el espacio y en el tiempo entre China y Mongolia y que merece la pena conocer si es que te embarcas en un viaje por el paÃs. Aprovecha ahora alguna de las innumerables ofertas de vuelos baratos a China que existen.
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