Todo aquel que haya ido a un karaoke en España y le guste esa forma de divertirse, lo pirmero que tiene que saber es que los karaokes en China, al igual que en otros países asiáticos como Japón o Corea, son un concepto distinto.

karaoke

Foto: Flickr.com

Mientras que en nuestros karaokes se trata de subir a un escenario ante muchas personas, perder la vergüenza y marcarse el cante; en China, el karaoke se hace en habitaciones privadas alquiladas por un grupo de amigos.

Ese grupo de amigos alquila el espacio, pide todas las bebidas y comidas que desea y se las lleva un camarero hasta su habitación, eso sí con el ticket por delante. Allí está la tele, cómodos sofás, una selección de cientos de canciones y los micrófonos. Y nada, a cantar, desafinar y liberarse.

Posiblemente sea el entretenimiento que más apasiona a los chinos. Y en una ciudad como Shanghai, cada vez más cosmopolita y refinada, el karaoke va evolucionando poco a poco.

Hay algunos karaokes que son edificios enteros de varias plantas. Los hay con buffet libre para picar algo entre tanto gorgorito. Otros ofrecen los servicios y atenciones de “damas de compañía” que según la tarifa mínima sólo servirán las bebidas y reirán las gracias, no obstante, en ciertos sitios esos servicios se pueden ampliar a golpe de billetera.

En Shanghai se calcula que el número de karaokes supera los 200, muchos abiertos las 24 horas del día, porque nunca se sabe cuando vas a necesitar un micrófono para desahogarte. Lo cierto es que los chinos, acostumbrados a un modo de vida reservada y sin libertad de expresión, aprovechan estos lugares para evadirse de sus problemas, cantar sus penas, proclamar quejas sociales, y hasta para decirle, de una vez por todas, a su pareja que la quiere.

Tags: ,